Tuesday, November 03, 2009
Mención Honorífica
Desde hace mucho tiempo había querido participar en el concurso mensual de cuento que organiza mi admirado maestro Alberto Chimal en su sitio, "Las Historias". El concurso consiste en escribir una historia que describa la situación de la imagen que se propone de la forma más creativa y breve posible.

Pues bien, este mes envié dos propuestas y una de ellas obtuvo una mención honorífica. Aunque no gané, la distinción de esta primera partipación me entusiasma muchísimo y me motiva a seguir participando hasta conseguir uno de esos bonitos gráficos con la palabra: "Ganador".


Aquí la imagen, y el cuento de mi autoría que fue seleccionado:


Instrucciones:
1) Suponer que esta imagen ilustra una historia.
2) Imaginar cuál es esa historia: qué está pasando allí, qué momento se anuncia, por qué, quiénes están allí, qué hacen.
3) Escribir la historia, en forma de cuento brevísimo (minificción), en los comentarios de esta misma nota.


Desde el agujero

Pedro Escobar

La madrugada del 12 de Diciembre de 2012, millones de personas alrededor del mundo se postraron en torno a sus televisores para contemplar, totalmente aterrados, las insólitas imagenes provenientes de la Antártida.

Desde unos días antes, la televisión Rusa dio cuenta de un enorme boquete en el cielo del casco polar ártico y de la incontrolable expansión que provocó, entre otras cosas, que el cielo tiñiera de anaranjado aquella parte del mundo.

Aunque había miles de teorias respecto al fenómeno, nadie advirtió que en la vispera del día señalado por las profecías mayas como “El fin del mundo”, tres enormes seres asomarían sus gigantescas cabezas desde lo alto del enorme orificio. Entre las más descabelladas teorias acerca de la identidad de las enigmáticas criaturas, destacó la de los líderes religiosos que organizaron las multitudinarias cadenas de oración en busca de obtener la misericordia de la Santísima Trinidad, que según ellos: “vino a juzgarnos por nuestros pecados”.

Como la horrorosa figura de las tres criaturas no correspondía a las imagenes que los fieles traían a cuestas, los pastores se justificaron diciendo que: “el León no es como lo pintan”. Y de verdad que no lo era, pues nadie advirtió que al valiente camarógrafo que logró grabar desde el centro del orificio se le vendrían encima tres gigantescos escupitajos verdes acompañados de una pícara risa proveniente de lo más alto del cielo.

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Wednesday, October 21, 2009
La entrevista maldita con Xavier Velasco


En esta bitácora compartí hace unos meses la enorme alegría que me provocó platicar con el escritor mexicano Xavier Velasco gracias a mi amigo Alejandro López de Ibero 90.9 fm.

Lógicamente, no perdí la oportunidad de realizar una entrevista al figurón que tenía frente a mi, de manera que encendí la grabadora y después de tocar el tema obligado de sus libros, decidí llevar la plática hacia tópicos más cotidianos, pero igualmente valiosos.

Debo confesar que cuando terminó la charla, me sentí poseedor de un material envidiable. Un contenido que se convertiría en la joyita de mis colaboraciones y una entrevista que cualquier revista accedería a publicar. 8 meses más tarde, la realidad ha sido completamente distinta a mis expectativas.

Cuando terminé de redactar la entrevista, decidí proponerla al editor de Replicante, una revista cultural de Guadalajara con la que colaboraba en aquel tiempo. La respuesta desde un inicio fue contundente: "Para serte sincero, no me gusta Velasco, no somos muy fans de su literatura y tampoco de la idea de ensalzar personajes".

A sugerencia de esa publicación, decidí proponer el contenido a la revista Milenio Semanal. Ahí la respuesta de la editora -aunque muy amable- fue igual de contundente: "No nos interesa Velasco". Pero mi necedad por publicar un contenido que según yo, sería interesante para quienes comienzan su camino en la literatura escribiendo notas musicales, me hizo tocar al menos 3 puertas más y mandar una buena cantidad de mails en donde la respuesta (cuando la hubo) fue siempre en el mismo tenor: "No va con el perfil, ahorita no es nota, no nos late". La maldición de la entrevista pareció llegar a su fin cuando decidí jugarme mi última carta: ofrecer el contenido a una de las revistas en las que comencé a publicar... Indie Rocks!

El resultado, que puede leerse en el número 34 de esa publicación (portada de Muse), me ha acarreado sentimientos encontrados: Por un lado, el consuelo de que el material finalmente no se quedó enlatado y que posiblemente le servirá a alguien. Por otro, la terrible certeza de que lo publicado no tiene nada que ver con lo que yo les envié.

Vamos, las palabras son las mismas y el formato se deja leer, pero finalmente eso NO es lo que yo mandé. Hay en ese contenido al menos 3 errores de redacción garrafales que serán atribuidos a mi autoría sin siquiera haberme enterado. Eso, además de indignarme, me hace cuestionarme si valió o no la pena haber insistido tanto en publicar una entrevista que desde un principio no estaba contemplada.

A continuación, reproduzco en este Blog -como debí haber hecho en un principio- la entrevista integra que me concedió Xavier Velasco a principios de 2009, asi como la versión "remix" de Indie Rocks! a este mismo contenido:



Entrevista con Xavier Velasco

Por Pedro Escobar

Para Xavier Velasco (Ciudad de México, 1943), alejarse de los reflectores que tanto anhelan las vacas sagradas de la literatura nacional, es la consecuencia de una infancia disfuncional en la que siempre figuró como el niño solitario y retraido que encontró en los cuadernos un lugar para reinventar el mundo desde una perspectiva completamente personal.

Su universo narrativo comenzó a gestarse a los nueve años, cuando comenzó a escribir como vía de escape a una realidad adversa. Xavier fue el niño segregado del salón, el que sustituyó a los amigos con los personajes, a los juguetes con los cuadernos y a los juegos con las historias que construía en su cabeza.

Al paso de los años, el niño creció y encontró en el rock una bandera que lo llevó a encontrar otros “locos” como él. Fue entonces que comenzó a publicar sus primeras reseñas musicales en las que descubrió que había un tema que conocía y del cual podía escribir sin comprometerse demásiado. El autor de “Diablo Guardián” (premio Alfaguara de novela en 2003) nos habla aqui de la influencia de la música en su obra, de que tanto hay de si en sus personajes y de los detalles de su nuevo libro: “Puedo explicarlo todo”.


Dos pasiones te han acompañado a lo largo de tu vida: las historias y la música. No es casual que tu condición de fanático musical te haya llevado a ejercer el periodismo musical. ¿Quién surgió primero, el escritor o el melómano?

Creo que un niño que se dedica a contar historias a los 9 años necesariamente tuvo que haber sido un tullido emocional. Tuve que haber vivido una serie de experiencias que me llevaron hacía allá, de tal modo que mi inicio en la literatura comenzó ahí y no en el momento de sentarme a escribir. De la misma manera, para mi la música comenzó como una adoración secreta después de los 6 años, cuando una maestra me pone en vergüenza por estar cantando y me dice que la música es para las niñas, de forma que comienzo a escuchar música literalmente dentro del closet, para que nadie se ría de mi. Lo que no se imaginan es que crean en mi un placer prohibido. Para mi, durante la niñez, la música, el amor y lo que podía conocer del sexo eran igual de interesantes e igual de prohibidos.

Esto que comentas aparece en tu libro ‘Éste que ves”, ahí mismo mencionas que uno de los primeros artistas por los que sentíste admiración fue Raphael ¿En verdad ocurrió?

¡Es que Imagínate! ¡Raphael era varias veces prohibido! porque te decían que su música era para niñas y si lo escuchabas automáticamente ya eras amanerado. El problema es que me gustaban sus canciones porque interpretaban fielmente mis sentimientos, me daban voz. Yo estaba enamorado de una niña y… ¿quién era yo? Pues me miraba al espejo y me decía:”Yo soy aquel, el que reza cada noche por tu amor”. Vamos, creo que en ese momento de mi vida las canciones de Raphael fueron algo a lo que no me pude escapar.


¿Cómo fue que el niño que escuchaba a escondidas canciones románticas encontró su lugar en el rock?

La adolescencia llega con el reto de desafiar al niño teto que uno cree que fue o teme haber sido, uno no quiere relación con ese niño, uno no quiere escuchar la misma música que ese niño. Yo no era nada feliz en la escuela pero por suerte, un buen día descubrí en la música una bandera, descubrí a Bowie, quien me cambió completamente la noción de las cosas y me dio la bendición de ser estigmatizado. Tuve una gran cantidad de amigos que dejaron de serlo cuando vieron las portadas de los discos de David Bowie. Algunos me decían ¿cómo puedes escuchar a este degenerado? y yo respondía: “¡pues si voy a escucharlo, no me lo voy a tirar! ¿Cuál es el problema?”

Autores como Nick Hornby afirman que los melómanos sienten una enorme necesidad de compartir sus pasiones. En tu caso, el gusto por la música te llevó al periodismo musical y a publicar tu primer libro “Una banda llamada Caifanes” ¿Qué te gustaba en ese entonces, asumir la condición de testigo o darle voz a tus pasiones?

Bowie me hizo miembro de círculos exclusivos en los que otros locos como yo conocimos el enorme gusto de compartir su música. No comencé a escribir crónicas de música esperando contagiar nada, simplemente vi el anuncio de un concurso de periodismo musical en un periódico, mandé un artículo y quedé entre los ganadores.

Publiqué mi primer artículo y me di cuenta que dentro de mi ignorancia (estaba en la prepa) había un tema del cual podía hablar y que solo entendía gente de mi edad. Creo que tanto escuchar la música, compartirla y después dedicarte a escribir sobre ella es una forma de encontrar un lugar en el mundo en el cual tienes cosas que decir, no tanto sobre la música, sino sobre tu posición personal acerca de ella, que en cierta medida es de lo que habla el que escribe de música. Con los años me di cuenta de que escribir de música no era mas que un pretexto para hacer literatura sin comprometerme demásiado.




Tus personajes tienen una buena dosis de credibilidad gracias a que dejas tus propias entrañas al concebirlos. ¿Cuál ha sido el costo de involucrarte tanto con ellos?

El costo muchas veces es una vida disfuncional. Para mi la contrucción de un personaje implica un compromiso muy profundo, implica convertirte en él, sufrir con él, implica darle pedazos de tus entrañas y todo lo que le tengas que dar. Mientras más te queme la historia mas tienes que meter las manos. Aunque la historia que estas contando muchas veces jamás sucedió, las partes verdaderas que vas a decir para contar esa historia ficticia son las más excitantes y las más arriesgadas en una novela porque tal vez ahí liberes cosas íntimas que jamás contarás, pero que vas a tomarte la licencia de que le pase a tu personaje. La única manera que te crean es diciendo la verdad, porque la verdad la dices con una enorme convicción, la verdad la dices soltando las vísceras para que te crean.

En una entrevista para el diario El País comentaste: “para ser escritor debes estar a la altura de tus personajes. Viajar, ver cosas, curtirte, beber, quedarte sin plata, salir de noche, dormir en estaciones de autobús.”

Si, yo creo en eso. Seis meses de mi vida los dediqué a visitar las cárceles de México. Cuando la gente me preguntaban ¿a qué vas? yo respondía: Voy a hacer amigos. ¿Por qué? bueno, es que si yo voy a hablar de un asesino, lógicamente no me puedo convertir en uno de ellos, no puedo llegar tan lejos, porque además me anulo como narrador, pero lo que si puedo hacer es hablar con ellos para tratar de entenderlos, para tratar de entender en que condiciones llegaría alguien a matar a una persona. ¿Cómo lo haría? ¿qué diría? ¿cómo le haría para seguir viviendo después de eso? Ser escritor es vivir haciéndote este tipo de preguntas que para el resto de personas son totalmente ociosas.

Has dicho que hablar de un libro que ya se publicó es como platicar de una ex-novia cuando se esta viviendo un tórrido romance con otra mujer. ¿Estás en condiciones de adelantarnos algo del proyecto que actualmente te apasiona?

Cuando uno terminantemente se niega a revelar cualquier información respecto a su trabajo suele apelar a la superstición, pero quizás por dentro no hace sino mimar sus paranóias hasta que un día no lo soporta más y se lo cuenta todo a quien, intuyes al instante, va a entenderlo. La novela que estoy por publicar se llama “Puedo explicarlo todo”, es una historia de amor y desamor en la que suceden muchos viajes y vivencias profundamente personales elegí ese título porque es un libro que lo dice todo, y al propio tiempo no revela nada; es un libro que es principio y final del camino, es un libro que grita en primera persona: ¡Puedo explicarlo todo!

Xavier Velasco en corto...

¿Tocas algún instrumento?

Alguna vez intenté tocar el piano, pero fuera de un par de canciones, no toco ni la puerta, Aunque espera… toco bastante bien la guitarra del Guitar Hero

¿Como defines el amor?

No tengo la menor idea de que es el amor y ni siquiera quiero tenerla. Me gusta que me lleve ventaja, me gusta que lo sepa todo sobre mi, porque me temo que si un día me deja de llevar ventaja dejará de venir y eso, sencillamente, no puede pasar.

¿Cual fue el último descubrimiento musical que realmente te cautivó?

El nuevo disco de T.I. “Paper Trail”

¿Qué canción te pone de buen humor?

“Copacabana”, pero no la de Barry Manillow, la versión original, la brasileña.

¿Recuerdas algún disco que hayas escuchado una y otra vez hasta acabarte el material con el que esta hecho?

“The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”. Nunca volveré a disfrutar la música como cuando tenía16 años y me encerraba a escuchar ese disco una y otra vez con los audifonos puestos.

¿Alguna vez te han dicho que tienes una memoria impresionante?

Si, eso dicen mis amigos. Por eso me dedico a esto.


Aquí, la versión Re-mix de "IndRks!", Snif!
(click en la foto para ampliar)

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Sunday, October 04, 2009
Black Beauty rodando bajo la tutela del padre Judas

"Then we race together. we can ride forever
Wrapped in horsepower, driving into fury
Changing gear I pull you tighter to me."

"Turbo Lover"
Judas Priest


Me gusta salir a rodar escuchando canciones que hablen de motocicletas. Por eso, tengo mi ipod repleto de temas de Judas Priest, la mítica banda de Birmingham que ha logrado conjuntar como pocos el placer de viajar en dos ruedas y disfrutar del heavy metal.

Me parece sensacional como el factor musical puede convertir una rodada cotidiana en toda una experiencia placentera. Escuchar el rugido de la Black Beauty al pasar de tercera a cuarta mientras un buen riff de guitarra acompaña su motor siempre me ha parecido alucinante. Hay tantas canciones de Priest que le vienen bien a la experiencia motera que es difícil recomendar alguna, pero evidentemente "Turbo Lover", "Freewheel burning" y "You got another coming" llevan la delantera por sus aluciones al motociclismo.


Mientras la voz de Rob Halford retumbaba en mis oidos, las ruedas de la Enticer se deslizaban por los solitarios caminos del Estado de México rumbo al poblado de Villa del Carbón vía Tepotzotlán - San Francisco Magú y San José del Vidrio (no se rían, asi se llaman, ¿a poco no parecen nombres de pueblos de caricatura?).

Decidí iniciar las rodada después de las dos de la tarde para evitar los inclementes rayos del sol. Planeaba llegar al centro de Villa del Carbón antes de las cinco para visitar el pequeño museo de la cultura otomí que supuestamente se alberga en ese poblado, pero la curiosidad por un atractivo llamado Presa de la Concepción me hizo hacer una pausa en mi recorrido.



Aunque en la Presa no hay grandes atractivos, es posible pescar algunas especies endémicas de peces como charales y truchas. Pero cuidado, no es raro que los anzuelos de sus cañas regresen a la superficie con alguna serpiente de agua. La presa de La Concepción comenzó a construirse en 1943 para alamacenar agua de temporal destinada a la agricultura. Su capacidad máxima es de 12,500,000 m3 de agua y en su ramal confluyen los ríos Hondo de Tepotzotlán y el canal de la Margen Izquierda.

Desgraciadamente, y como suele ocurrir en todo México, la implacable mancha urbana avanza y rodea las concentraciones de agua que fueron erigidas para riego y que en un entorno urbano representan un inminente riesgo para los jovenes que motivados por el candor del momento y la imprudencia de su edad, suelen reunirse en el punto para beber y realizar fogatas que en más de una ocasión terminan en tragedia.



A las orillas de la presa pude ver varias cruces que recuerdan a las personas (casi todas adolescentes) que han muerto ahogadas. Si bien las cruces resultan perturbadoras para el paseante, su presencia es un recordatorio de los terribles riesgos que se corren al desafiar las corrientes del fondo de las aguas.

Continué mi viaje hasta llegar al pueblo de Magú, que por estas fechas celebra su fiesta anual. Como en muchos pueblos del país, la feria del santo patrono local amerita la instalación de una feria con juegos mécanicos, puestos de antojitos mexicanos, pan de pueblo y un magno baile que en esta ocasión correrá por cuenta de la internacional Sonora Santanera jeje.

Después de cruzar el pueblo por el libramiento, me enfilé hacia San José del Vidrio, otro poblado sin mayor atractivo que los paisajes boscosos de la sierra del Estado de México. Aunque al llegar a este punto llevaba un ritmo de 70 km/h en promedio, al llegar al entronque de Nicolas Romero me di cuenta que disponía de menos de 3 horas de luz natural para llegar a Villa del Carbón y emprender el regreso, por lo que decidí dejar la visita a este municipio para después y regresé a Izcalli por la carretera que lleva al Lago de Guadalupe y a Villa Nicolas Romero.



En el camino de regreso pasé por el poblado de Tepojaco. La verdad fue muy triste ver el grado de depredación urbana en esta zona, pues mientras en Magú y Tepotzotlán se respira un agradable aire pueblerino, en este municipio, en el que el entorno natural debería ser el mismo, lo árboles han sido depredados y la mancha urbana ha convirtido el lugar en un insalubre y polvoso conjunto de casas mal hechas con vialidades llenas de microbuses y en donde es común ver perros callejeros rumiando en los abundantes tiraderos de basura que flanquean el camino.

Aunque el regreso a casa por esta vialidad fue un poco más veloz, definitivamente en mi próxima rodada rumbo a Villa del Carbón recorreré el camino por la ruta de Tepotzotlán, ya que aunque la carretera es más larga y de solo dos carriles, el camino ofrece el tipo de paisajes que buscamos los viajeros cuando salimos a rodar.

Muchas gracias por llegar a este punto del relato, especialmente a la prolífica comunidad de blogueros de la naciente motorutamexico y a los lectores anónimos que visitan este humilde blog, como mi misterioso lector de San Antonio, Texas... (¡Venga un comment, déjanos conocerte!)

Hasta la próxima rodada, ¡Nos vemos en el camino!

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Monday, September 21, 2009
Black Beauty preparando el terreno y estrella de Bollywood!


Recabar información práctica para la banda motera y aprovechar un día particularmente soleado fueron motivos suficientes para lanzarme de nueva cuenta a Arcos del Sitio.

La mera verdad, el calorcito estaba tan ríco que me dieron ganas de salir a rodar y darme un chapuzón en la alberca. De modo que acomodé una toalla, mis goggles y un short en la bolsita de cartero que adapté a la moto y después de cargar 100 pesitos de gasolina de la "roja", me lanzé al vecino municipio de Tepotzotlán, Estado de México.

Honestamente, el camino que lleva a los Arcos es una basura, esta lleno de hoyos y la molesta gravilla que nos causa tantos problemas a los motociclistas. Pero el destino y los paisajes valen la pena, hay vegetación y flores por doquier y muchas curvas como las que le gustan al buen Almighty, solo que más peligrosas por los múltiples cráteres de la carpeta asfáltica.



Supongo que a causa del buen clima y de que salí a buena hora ( mas o menos a la 1:30 de la tarde ) pude ver moteros de todo tipo: desde scooters con sus 100cc sufriendo en las subidas, pasando por tres poderosas motos de Enduro que me dejaron atrás en una recta y una caravana de tres motos crucero con destino a los Arcos con quienes rodé hasta el acceso al parque.




En la entrada recabé los primeros datos útiles para la próxima reunión motera: el costo para acampar toda la noche es de $40 por persona con derecho a hacer uso del suelo, de los sanitarios y demás instalaciones además de la seguridad de los campistas toda la noche por parte de los vigilantes del lugar. Por desgracia, una de las reglas aclara que esta prohibido hacer fogatas... buuu!



Después de dar una breve nadada, pues pese al calor, el agua estaba un poco fría, me dediqué a recorrer el lado del parque que no vi en mi primer visita. Ubiqué el enorme estacionamiento y la zona de palapas en donde se puede preparar comida, además descubrí que hay una zona de comida con locales que ofrecen todo tipo de antojitos mexicanos, truchas "estilo cahuacan", artesanías y las características chelas que no pueden faltar.



Con el único fin de dar fé de la calidad de la comida, me empujé una quesadilla de huitlacoche y una de queso en tortilla azul de muy buen ver por módicas 10 lucas each one.

Ya con la panza llena y el corazón contento continué el recorrido que exige caminar a través del canal en el punto más alto de Los Arcos, desde ahí la vista es impresionante y da fé de la enorme labor de ingeniería de quienes construyeron el Acueducto.


Una vez que se ha cruzado por el interior de la construcción, se debe seguir por un estrecho camino al lado del precipicio donde se puede disfrutar de una vista magistral, pero con un alto riesgo de accidentes pese a los constantes señalamientos que advierten del peligro de la barranca.



Deben cruzarse también varios puentes colgantes en excelente estado y que son usados como punto de lanzamiento para las múltiples líneas de tirolesa que desgraciadamente tienen un costo extra, pero que deben valer la pena pues las distancias del salto van desde los 100 hasta los 300 metros a través de las colinas que separan ambos lados del riachuelo que pasa por debajo de Los Arcos.

En total el recorrido del paseo tendrá unos 600 metros de distancia hasta descender al riachuelo que se debe cruzar obligadamente por una mini tirolesa. Si hay que reprocharle algo a la planeación del parque definitivamente sería este punto, pues cuand llegué había alrededor de 20 personas esperando cruzar del otro lado con solo dos opciones: hacer fila y esperar el tardado proceso del salto o cruzar de una buena vez por las rocas resbalosas del riachuelo como yo y varias personas lo hicimos.


Por desgracia, vi a una pareja de señores mayores que se vieron obligados a recorrer de nuevo el largo trayecto ante la imposibilidad de acceder a alguna de estas dos opciones.

Una vez del otro lado regresé por mi moto, que se había quedado estacionada al lado de la alberca. Arreglé mis cosas y salí del parque no sin antes tomarle un par de fotos en los campos tapizados por flores moradas y a algunas pozas que usan los lugareños para almacenar agua de lluvia y darsela de beber a sus animales. El camino de regreso se caracterizó por una pista mojada que me provocó un par de sustos: primero un tope, que al no estar debidamente señalizado descubrí demásiado tarde para frenar y debí pasar saltando. El segundo momento de tensión fue cuando la gravilla suelta hizo que mi moto se fuera de lado al frenar con la llanta trasera. Debido a las numerosas piedritas del camino hubo un momento, rodando como a 70 km/h que escuché claramente un tronido proveniente de mi llanta delantera al esquivar un bache. Recuerdo haber sentido un poco de miedo y rogarle a mi Black Beauty que no se me rajara, de modo que no bajé la velocidad esperando llegar lo más lejos posible, o por lo menos a algún poblado cercano si es que de verdad mi llanta estaba ponchada. Por fortuna no pasó nada (debió haber sido una piedra que salió disparada la que provocó ese ruido) y llegamos a Tepotzotlán sin mayor contratiempo.



Pues bien, esta historia termina aqui, pero el relato continuará cuando Motoso, Alx, Almighty, BonnieRacer, (si es posible) Aaron en su temeraria Suzuki DR y demás acompañantes enciendan sus motores y visiten este bonito rincón del Estado de México.



Una vez más la Enticer Black Beauty se comportó como una reina, y demostró porque es tan popular en paises como Chile o la India, en donde es una destacada estrella de Bollywood. Si no me creen chequen esto:





¡Nos vemos en el camino!

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Tuesday, September 15, 2009
¿Qué vas a celebrar este 16 de Septiembre?
El 16 de septiembre de 1847 la bandera de los Estados Unidos
ondeó orgullosa en el Palacio Nacional de México.


Este año ha sido uno de los más difíciles para los mexicanos. Entre el desempleo, la inseguridad, las crisis económicas, la influenza y la ineptitud de nuestros gobernantes quedan pocos motivos para celebrar y sentirse orgulloso por lo que nuestro ineficaz presidente llama "patria".

Sin embargo, y a pesar de nuestros malos gobernantes, amo el territorio en el que he nacido y a mucha de su gente. Por eso me identifico mucho con un autor que en sus letras, ha logrado sintetizar de manera cabal este sentimiento que compartimos millones de mexicanos.

Aqui les dejo un poema que debería enseñarse en las escuelas primarias, pues le viene como anillo al dedo a la situación actual del pais durante estas desangeladas fiestas patrias:


Alta Traición
José Emilio Pacheco

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto
es inasible.


Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,

cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,

una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas

-y tres o cuatro ríos.

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Sunday, September 13, 2009
Black Beauty dando tiempo al tiempo
Black Beauty y su bolsita pirata

Este fin de semana, mientras mis nuevos amigos moteros encendieron sus máquinas y tomaron carretera desde sus respectivas ciudades hacia un destino común en el estado de Querétaro, yo decidí no tentar a la suerte y quedarme en casa para reponerme de los remanentes de un molesto resfriado que ha durado mas de la cuenta.

La verdad es que esta vez la prudencia pudo mas que las ganas que tenía de encontrarme con ellos y rodar en carretera, pues además de mi nula experiencia en carreteras de alta velocidad y con superficie mojada, aún no cuento con el equipo completo para este tipo de viajes (guantes, herramienta, chamarra, botas de seguridad etcétera).

Decidí no ir, pero no por eso me quedé con ganas de salir y rodar. De modo que el sábado salí muy temprano rumbo al DF para visitar a mi novia y enfrentarme por primera vez al temible tráfico de la México - Querétaro en horas pico. Rodé desde Izcalli hasta el antiguo barrio de Azcapotzalco con relativa tranquilidad, salvo por el desastroso tramo de la Avenida Ceylán en donde la lluvia y el paso de los trailers han dejado el pavimento cual trincheras de la segunda guerra mundial.

Ese día aprovechamos para visitar una agencia Yamaha y comprar un casco para pasear juntos. Ella eligió un colorido casco cerrado KBC mucho más bonito que el mio, y que en honor a la verdad me provocó un poco de envidia y me hizo considerar comprarme uno parecido en cuanto pueda.

Super casco KBC... ¡quiero uno igual!

Ya con las precauciones de seguridad pertinentes, rodamos rumbo al centro comercial Plaza Satelite ,en donde la inusual cortesía del vigilante nos sorprendió al indicarnos que pasaramos cuando nos disponíamos a tomar nuestro boleto... solo pudimos responder: "bueeeeeno, pues gracias!


Centro comercial con certificación "biker - friendly"

Comimos un helado y curioseamos por ahí antes de regresar a Azcapo. Una vez en casa me despedí de Lau y emprendí el regreso a izcalli con buen clima y tráfico despejado, lo que me permitió rodar por los carriles centrales con relativa seguridad y a velocidad crucero de 80 km/h. Por la noche, un mensaje de texto de Almighty me hizo añorar la rodada con mis cuates, por lo que decidí marcarle a la banda concentrada en Querétaro y mandar saludos al BonnieRacer, al buen Aaron, al Motoso y a los camaradas de Alex Almighty que, como el mismo dijo: ofrecerán cuatro punto de vista diferentes de la rodada desde sus respectivos blogs.

Al otro día me sentí un poco más aliviado de mi gripa y decidí salir a rodar a los alrededores de Izcalli. Recordé que a escasos 4 kilómetros de este municipio se encuentra el Lago de Guadalupe, uno de los vasos regulares que en otros tiempos fue uno de los más importantes del Valle de México y que incluso llegó a albergar competencias náuticas. Decidí ir a comprobar el estado del lago, que por estos meses de lluvias aumenta su caudal y alimenta los poco espacios naturales que las inmobiliarias depredadoras han dejado en la zona.

Una vez ahí comprobé que la depredación del hombre no es más grande que la fuerza de la naturaleza, que se aferra a vivir en los resquicios de espacio que éste le deja a su paso. Acorralado por construcciones urbanas que han contaminado sus aguas virtiendo sus desechos en sus cuencas, sobrevive lo que queda del majestuoso Lago. Es un alivio ver que en sus orillas, aún es posible ver patos, aves endémicas y hierba verde que contrasta con las hermosas flores de color magenta que algún día fueron características de mi municipio.

La vida se abre paso

En el lugar, que se ha convertido en una de las pocas áreas verdes que los niños de la zona pueden visitar se ofrecen antojitos, juegos inflables y paseos en caballo. Aunque no hay mucho que ver, siempre reconforta contar con un poco de naturaleza en medio de tanto pavimento y concreto. Aunque no siempre fue así, recuerdo que las primeras veces que visite el Lago, el viaje hasta la zona representaba una excursión similar a visitar las Lagunas de Zempoala.

Caballos de fuerza

Para llegar había que tomar una desviación un tanto larga desde la carretera México - Querétaro hasta el Lago de Guadalupe, en donde salvo algunas construcciónes de familias pudientes, no había nada excepto el mítico parque de diversiones Plaza Show: una especie de "Reino Aventura" de los años ochenta en donde había dinosaurios de tamaño real, juegos mécanicos y teatros con shows de payasos muy al estilo de lo que ahora es Six Flags, solo que en obra negra, pues nunca llegó a concretarse por lo alejado que resultaba del DF. Ante la falta de visitantes, el parque terminó por ceder sus terrenos a lo que hoy es un insípido campus de la UVM.

Regresé del Lago cuando la luz del día comenzaba a extinguirse y los primeros indicios de lo que sería un tormentón marca diablo comenzaban a asomarse en el cielo. Por suerte, cuando comenzó a llover ya estaba en casa, de modo que la Black Beauty y un servidor nos salvamos de la tremenda granizada que cayó en el valle de México ayer por la tarde.


Vámonos! Ahí viene el agua Beauty!

Aunque el fin de semana no rodamos muy lejos, la práctica acumulada es cada vez más grande, lo que nos permite aspirar a rodar con la banda en un futuro que cada vez se ve más próximo.

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Sunday, August 23, 2009
Black Beauty y los Arcos del tiempo

Los viajes se matizan por el medio con que se accede a la aventura. Quienes tenemos el enorme placer de manejar una motocicleta sabemos que la experiencia solo se vive a plenitud cuando se tiene un contacto directo con los elementos de la naturaleza.



Así las cosas, el sábado me decidí a explorar las posibilidades de mi Black Beauty en territorios donde los fraccionamientos y los conjuntos habitacionales comienzan a ceder su espacio a terrenos verdes, a milpas y a campos arbolados en los que aún es posible ver ganado pastando.

Decidí iniciar el trayecto desde Cuautitlán Izcalli después de las 4 de la tarde, dando tiempo a que el sol bajara su intensidad y me permitiera enfilarme hacia Tepotzotlán con un clima templado y con el cielo nublado.

Circulé hasta ese municipio sin problemas, de ahí tomé la desviación hacia Cuautlalpan y Villa del Carbón que me llevaría a mi destino final: Arcos del Sitio, un hermoso sitio arquitectónico caracterizado por un enorme acueducto de más de 60 metros de altura y cuya construcción fue encargada por el Duque de Regla en el siglo XVII para alimentar de agua a las grandes haciendas agrícolas de la región.

El también llamado Acueducto de Xalpa, cruza un acantilado que requirió la construcción de los 46 arcos superpuestos que conforman la impresionante construcción de 438 metros de longitud, y que hace de Arcos del Sitio uno de los acueductos más grandes de América Latina.


La salida de Tepotzotlán fue un tanto complicada debido a la carga vehicular provocada por un trailer que batallaba con los topes en los tramos de subida. Si ya de por si un tope en una subida es paradójico, imaginar un trailer circulando en una vía de dos carriles es todavía más absurdo. Afortunadamente, unos metros más adelante recurrí a mis ventajas de motociclista para rebasar al trailer junto a un par de repartidores de pizza con los que rodé hasta el fraccionamiento campestre de las Cabañas.

Confirmar que circulaba en la dirección correcta fue sencillo, pues los señalamientos ubicados desde las afueras de Tepotzotlan me marcaron el camino y me indicaron que la distancia entre ambos puntos es de 22 kilómetros. Aproximadamente a los 5 kilómetros se termina la zona urbana y los terrenos ejidales, y su belleza característica en esta época de lluvias sale a relucir haciendo más atractivo el viaje. Los colores, los aromas y hasta las temperaturas cambian radicalmente y vuelven al recorrido una experiencia rica y emocionante.



Como en todos los viajes de aventura, el camino ofrece sobresaltos que se disfrutan en los primeros kilómetros, pues el trayecto de dos carriles ofrece subidas y bajadas en los que es posible encontrar colinas que regalan paisajes hermosísimos. Por desgracia, esta belleza contrasta con el deteriorado estado de la carretera que por momentos emula a un campo atrincherado que castiga las suspensiones de los coches, pero que el motociclista común puede driblar alegremente.

A 4 kilómetros de Arcos del Sitio hay una desviación que lleva a un camino en línea recta que desemboca en el Parque y en donde pude subir hasta cuarta para mantener la velocidad crucero en 70 km/h aunque en algunos tramos logré levantar hasta 85 sin problemas.



Alcancé la entrada de los Arcos poco antes de las 6 de la tarde, con buena luz y con buen tiempo para hacerme unas fotos y regresar antes del anochecer. Aunque ya había leído un poco en internet, me sorprendió conocer los atractivos que ofrece el parque ecoturístico que el municipio de Tepotzotlán construyó al lado de los Arcos, y en donde es posible disfrutar de un pequeño lago para remar, una zona amplia para hacer parrilladas, disfrutar del restaurant del parque, montar a caballo, lanzarse de tirolesa o nadar en una de sus dos albercas con agua caliente.


Claro, todo esto tiene un costo, de modo que después de pagar $35 y recibir el boleto de entrada que emite la comunidad de San Francisco Magú (que por cierto, goza del decreto presidencial de exclusión de pago de impuestos concedido por Benito Juárez) entré al parque pese a darme cuenta que estaba a punto de llover.

Pero no estaba dispuesto a rodar tan lejos solo para sacar un par de fotos y dar vuelta atrás, de modo que conduje mi moto por un camino de bajada que lleva a la base de los Arcos, pasando a un lado de las albercas, la zona de juegos y que termina en un pequeño lago y una zona de camping.



Quizá por la hora del día o porque es conocido que en esta época las lluvias son frecuentes por las tardes, en el parque no había muchos visitantes, lo cual me dio la oportunidad de sacar fotos limpias y evitar la pena de ser pillado haciendome el famosísimo autoshot jeje.






Pero como la llovizna amenazaba en volverse una copiosa lluvia decidí emprender el regreso, solo que esta vez acompañado de mi ipod y los furiosos riffs de guitarra de Judas Priest y sus letras de índole motociclista en rolas como "Freewheel burning" en las que Rob Halford canta: "Fast and furious, we ride the universe.."

Manejar con música dentro del casco a través de los caminos desiertos es una experiencia alucinante. La esencia básica del rock and roll: velocidad + emoción + libertad se disfruta muchísimo de esa manera. Por desgracia, dos factores no considerados dieron al traste con mi experiencia religiosa cuando la lluvia me empapó completamente y el terrible frio del viento me dejó congelados los pies, las piernas y... pues si, también los cojones :(


Pero una vez superada la cortina de lluvia el mismo viento se encargó de retirar el exceso de humedad de mi ropa y me permitió manejar relativamente tranquilo. Eso hasta que un terrible sobresalto me hizo apretar los dientes y sentir una carga de adrenalina hormigueando en los dedos de mis manos. Resulta que al rodar a unos 70 kilómetros por hora, un tope ubicado a unos 10 metros me hizo pisar el freno trasero, pero al ver que no sería suficiente, frené con el de adelante aumentando la potencia contra el pavimentos mojado, que a esa velocidad provocó que la moto "serpenteara" un poco antes de librar el tope.

La verdad es que por primera vez sentí miedo de caerme, de modo que decidí llevarmela más tranquila al comprobar que la respuesta de la moto sobre terreno mojado es muy diferente a la de un auto. También me di cuenta que en los tramos con mucha afluencia vehícular el hule que se adhiere al pavimento deja el terreno bastante resbaloso.



Antes de llegar a Tepotzotlán me detuve un momento para comprar elotes recien cortados de las milpas que vi en el camino y que me permitieron comprobar la resistencia de la red elástica que coloqué en el asiento de la moto. Y también para regresar a casa con una prueba física de mi paso por la soledad de esos territorios alejados, en los que las voces cotidianas se extinguen y se pierde completamente la dimensión de lo ordinario.



Esos territorios en donde se percibe más claramente la sensación de estar vivo, sentirse libre y jodidamente feliz.

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posted by drneon at 6:56 PM | Permalink | 11 comments