Friday, April 24, 2009
Estudihambres

Todos las noches después del trabajo, camino a través del túnel que conecta las líneas 5 y 4 del metro en la estación Instituto del Petróleo. En ese punto, que es además paso obligado de los estudiantes del CCH Vallejo de la UNAM, han instalado un local de postres de McDonalds.

Al igual que muchísimos estudiantes de la que fuera mi escuela, a veces me detengo para disfrutar de un Sundae con cubierta de chocolate o mermelada de fresa. Como los productos del local son muy demandados (en especial los conos de helado que cuestan $6) en el lugar siempre hay una fila de varias personas. Hace unas semanas, mientras esperaba mi turno, noté que delante de mi 3 estudiantes de unos 17 años juntaban sus monedas con mucho esfuerzo para reunir el importe de sus helados.

Después de contar su morralla, uno de ellos salió de la fila y se quedó mirando fijamente el tablero de precios en el que aparecía el McFlurry, -el producto más grande y más caro que ahí venden- entonces, el jóven exclamó decidido:

- Mañana voy a venir por ti pinche Mcflurry... ya me ví.

Uno de sus compañeros lo miró de reojo y avaló su determinación:

- Si wey, si tienes ganas ¿qué tiene? date el gusto aunque desacompletes lo de tus pasajes.

Justo entonces, el dependiente del local les entregó sus postres y continuaron su camino disfrutando de sus helados mientras yo los seguía con la mirada, una mirada entre triste y conmovida, pues al llegar al mostrador pagué mi Sundae con un billete de $200.
Cantidad más que suficiente para cubrir el importe de los tres Mcflurrys que ellos tanto querían.

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posted by drneon at 10:06 AM | Permalink |



4 Comments:


  • At 11:43 PM, Anonymous ryepez

    a la gente vivir con sus propios anhelos.

     
  • At 9:36 PM, Blogger Orfa

    igual y así le hacen todos los días, y varias veces a la semana no falta el inocente que les picha el helado a todos

    :s

    saludos

     
  • At 6:34 AM, Anonymous noemi

    La culpa social es siempre cabrona.

     
  • At 10:55 AM, Blogger Bernardo Araujo

    ps se lo hubieras invitado, ¿que no?... como un acto de nostalgia solidaria a tus años estudihambrientos...